Hoy los independientes tomaron una vereda donde les esperan furtivos que, a salto de mata, podrían dejarlos en el olvido
En los últimos días hemos presenciado un cambio radical en la escena política de nuestro entorno. La reciente reunión entre quienes aspiran a un cargo de elección popular por la vía independiente es una muestra palpable de prudencia, madurez y capacidad de entendimiento.
Meses atrás, la prensa local comentaba sobre un grupo de cuatro a seis ciudadanos que manifestaron abiertamente su intención de competir en el próximo proceso electoral. Sin embargo, antes de dar ese paso, hay que analizar detenidamente el terreno: no basta con levantar la mano, como acostumbran los congresistas o ediles. Para estructurar una campaña limpia, honesta y técnicamente sólida, ninguno de los aspirantes está completamente preparado todavía. Y esto no es un insulto: es una realidad que se demuestra sacando la libreta y haciendo cuentas.
Un estratega político analiza primero el historial —bueno o malo— del aspirante; solo así sabrá a qué atenerse frente a los adversarios. Posteriormente, le exigirá disciplina física e imagen. Paralelamente, se requiere un equipo técnico a cargo de las redes sociales para detectar y neutralizar a tiempo los ataques de campaña negra, un área legal que guíe los registros y un equipo de análisis para estudiar los padrones electorales y la nueva distritación del instituto electoral, sin dejar de lado al departamento contable.
Al carecer de la estructura de un partido político, los independientes no cuentan con la ventana de los procesos internos —de los cuales hoy presenciamos un abierto desbordamiento y abuso por parte de Morena—. Otra barrera crucial es el limitado tiempo que otorga la ley para recabar el respaldo ciudadano necesario y obtener el registro formal.
Sin embargo, lo verdaderamente importante es que en estas semanas los aspirantes independientes han mostrado un grado de madurez política que el PRI y PAN, ahora Morena, jamás lograron demostrar. La incapacidad de esos partidos para alcanzar consensos e ir unidos fue precisamente el error que les impidió respaldar con éxito a sus abanderados.
Hoy la historia toma otro rumbo. Hoy los independientes tomaron una vereda donde les esperan furtivos que, a salto de mata, podrían dejarlos en el olvido.
A menos de un año de la contienda electoral, los independientes han comprendido que la unión hace la fuerza, y que esa fuerza no se usa para golpear al adversario, sino para canalizarla hacia un objetivo común: llegar a la meta.
En estos mismos días presenciamos el desastre del antiguo PRI y PAN (Morena), que recorre las calles repartiendo un periódico “informativo” que solo cosecha rechazo y enfado comunitario. Quienes están en el poder deberían saber que un “periódico” no genera el cambio. El verdadero cambio está en el uso transparente de los recursos públicos: evitar que el presupuesto termine pagando reuniones privadas o comidas en restaurantes de antaño. La permanencia en el poder tampoco consiste en actuar como granjeros que arrojan unos cuantos granos de maíz mientras se quedan con la gran cosecha.
Reconozco el esfuerzo que realizan hoy estos aspirantes. Aunque no constituyan un partido político, han demostrado que la unión es el mejor camino, aun cuando en esa vereda sigan al acecho los cuatreros.
Román Pineda / Noticias dPoder

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