Alcalde de Nogales, en busca de votos, promete “parches” tras años de abandono en bulevar Bicentenario
Nogales, Sonora. — La reciente visita de Antonio Astiazarán a la colonia La Mesa puso en evidencia la pronta reacción del alcalde Juan Francisco Gim Nogales quien, en su aspiración por una diputación federal y en busca de votos, prometió de inmediato un programa de bacheo.
Tras años de abandono —bajo ocho años de administraciones morenistas y cinco del actual mandatario—, los habitantes de este sector merecen un trato digno, respeto y obras de calidad. La pavimentación integral de su único acceso debería ser lo mínimo indispensable.
Sin especificar el costo por metro cuadrado que pagará la ciudad, el alcalde prometió enviar cuadrillas al bulevar Bicentenario para colocar un “parche gigante” de 160 metros lineales. Sin embargo, omitió detallar las especificaciones técnicas indispensables para una vialidad de ese impacto.
Tratándose de la principal vía de entrada y salida, la obra no admite simulaciones: requiere una pavimentación completa con concreto hidráulico de 22 a 25 centímetros de espesor, un estudio técnico especializado para tránsito pesado y una compactación del suelo al 100 % previa al tirado del material. Además, una solución integral debe incluir drenaje pluvial y residual, alumbrado público y la introducción de tuberías para agua potable.
El Cabildo, Planeación Urbana y el propio alcalde deben considerar el acelerado desarrollo de viviendas impulsado por programas federales e Infonavit en la zona. El aumento exponencial del flujo vehicular sobre este bulevar exige una obra capaz de responder a las necesidades presentes y futuras del sector.
Continuar con programas de bacheo solo beneficia a las empresas a las que se les adjudican dichos contratos, representando un gasto superficial y no una inversión sólida para la ciudad, mientras se degrada continuamente la calidad de vida de las familias que allí habitan.
De no cumplir con los estándares técnicos requeridos, de nada servirá verter toneladas de cemento; en pocos meses el problema resurgirá.
¿Acaso los habitantes de La Mesa no merecen una obra de verdad? ¿Se conformarán de nuevo con parches a cambio de votos?
Los propios vecinos deben convertirse en auditores de la obra, exigir un trabajo duradero y rechazar más engaños. A fin de cuentas, la visita de “Toño” Astiazarán sí sirvió: sirvió para evidenciar la urgencia electoral del ahora aspirante a diputado federal.
Román Pineda / Noticias dPoder

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